La elección de José Manuel Restrepo como fórmula vicepresidencial es, ante todo, una jugada de imagen: un técnico de Hacienda al lado de un candidato que ha prometido sacar a Colombia de la ONU y la OEA, cerrar la 'Paz Total' y armar civiles. Restrepo le presta credibilidad económica y un puente hacia el empresariado, el centro y el uribismo —el voto que De la Espriella necesitaba para verse menos como un outsider radical y más como una opción de gobierno.
El contraste vale la pena seguirlo: la fórmula moderada convive con el plan de gobierno más duro de la contienda, y será Restrepo quien tenga que sostener esa mezcla ante sectores que lo respaldan por moderación, no por las posiciones más extremas de su jefe de fórmula.